Mensajes de diversas orígenes

martes, 28 de abril de 2026

Ruego Urgente de nuestra Bendita Madre por el Mundo

Mensaje de María Santísima a Valentina Papagna en Sydney, Australia el 17 de abril de 2026

Esta mañana, entre las cinco y las siete, vi a la Sagrada Familia — Jesús, María y José. Aparecieron y desaparecieron repetidamente. La tercera vez que aparecieron, la Bendita Madre se acercó mucho a mí y me habló.

Dijo: “Hija mía Valentina, queremos que reces dieciséis Padres Nuestros uno tras otro. Empieza con el Credo de los Apóstoles, luego reza dieciséis Padres Nuestros. Es urgente que lo hagas.”

Rece como me pidió la Bendita Madre:

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro – Rezar 16 veces

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.

Gloria al Padre

Gloria sea al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de Fátima

Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados. Líbranos del fuego del infierno. Lleva todas las almas al cielo, especialmente aquellas que más lo necesiten de tu misericordia. Amén.

Salve Reina

Salve, Reina Santa, Madre de Misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada nuestra, vuestra mirada se vuelva hacia nosotros después de esta nuestro destierro; muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María!

La Bendita Madre no me reveló la razón por la que estas oraciones eran tan urgentes.

Fuente: ➥ valentina-sydneyseer.com.au

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